El cáncer de los huevos (VIIII)
En los últimos dÃas he estado algo inquieto y muy desanimado.
Desanimado porque mis sÃntomas sin ser todavÃa graves empeoran de una semana para otra. Ya no puedo ingerir alimentos sólidos y los lÃquidos despacito y con pajita. He adelgazado 8 quilos en 20 dÃas.
Hasta hace poco la gente me decÃa “qué guapo te estás poniendo”, pero ahora ya empiezo a mostrar un aspecto cansino en mi rostro. Claro, inevitablemente estoy débil y ahora me preguntan por ello, “Estás bien ?”
Y esta vez les informo, no lo oculto, tendrÃa que mentir mucho y repetidamente. No tengo ganas ni fuerzas.
Inquieto porque tradicionalmente esto se remedia intubándome por la nariz para alimentarme mediante una sonda. El problema es hasta cuando ? Porque claro yo no estoy en tratamiento de curación. En su avanzado estado mi cáncer no tiene cura, entonces, inturbarme indefinidamente para qué ? La esperanza de mi tratamiento no es otra que ralentizar el crecimiento y con ello vivir más tiempo, pero es que a este paso, lentamente, acabaré intubado hasta para mear y cagando por control remoto. Control remoto, sÃ, tu no tienes que hacer nada.
Cómo ? Muy sencillo: picas el timbre, viene la enfermera o enfermero, les pides “la cuña”, te la colocan bajo el culo, cagas, “yastá” la retiran, te limpian el culo y “gracias”. No lleva pilas ni hay que recargarlo. Es perfecto.
La única pega es que los humanos tenemos la costumbre después de cagar, de mirar lo que hemos cagado y el control remoto este no lo permite. Mientras uno te limpia el culo, otro se lleva la mierda, como si fuera el cuerpo de un delito y claro te quedas sin el “gusto”.
Y bueno me he hacido socio de DMD a los efectos oportunos y cumplido con los primeros trámites para que me visiten los de PADES.
El sábado ingresé otra vez. Nada grave otra infección oportunista más. Creo que me voy a trasladar a vivir a una piscina de lejÃa
Y sÃ, claro, estoy, estaré casi toda la semana en la ClÃnica Plató pero esta vez me han ubicado en la 4ta planta. Unas vistas de 180 grados y más sobre Barcelona City. Una pasada.
Comparto habitación con un joven treinteañero, agradable, educado y poco hablador afortunadamente. Lo único un poco incómodo es que su madre no se le separa y entonces, a efectos prácticos ya somos tres,… …pero bueno también es educada. Vamos que esta vez parece que el “raro” en todo caso podria ser yo.
A la vista de cómo ha organizado la madre la parte de armario que le corresponde  al chico, dirÃase que piensan pasar aquà una buena temporada porque sólo falta el “camping gas”.
































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